EL NIÑO QUE MOJA LA CAMA

La princesa Mojapijamas.- Eva todavía se hace pis en la cama. No se lo ha contado a nadie, porque le da vergüenza, y no es todas las noches. Hay días en que la cama esta seca, otros en que esta solo un poco mojada, y otros en los que amanece inundada. Por dibujo20castillo20caspeeso su mama la llevó al medico. Este dijo que enferma no estaba. Nadie puede explicarle por que le ocurre esto. Hasta que un día, en el cole, la señorita les cuenta un cuento.

Erase una vez un rey, una reina y una princesa que vivían en un hermoso palacio. La princesa era una niña muy bonita, con rizos de oro. Todos la mimaban, y la corte entera estaba pendiente de ella. Pero eso se acabo de golpe el día en que nació el príncipe. Desde ese momento ya casi nadie hacia caso de la princesa, y todo el mundo estaba pendiente del culito de Su Alteza el príncipe cuando ensuprincesa (1)ciaba los pañales.

La princesa no quería mucho al hermanito. Tenia celos de el. Una noche, soñó que era un bebe como el príncipe, que la mecían en la cuna, que le daban el biberón y que le hacían carantoñas.  Cuando despertó, tenia la cama mojada. ¡La noticia causó sensación! La camarera lo dijo a la dama de honor; la dama de honor, al paje; el paje, al lacayo; el lacayo, al ministro; el ministro, al rey, y el rey a la reina. Todos acudieron rápidamente a la habitación de la princesa. ¡Una princesa que moja la cama! Al principio, a la princesa le daba mucha vergüenza, pero después empezó a gustarle volver a ser el centro de atención de todo el palacio. Hacia ya varias noches que ocurría lo mismo. La reina estaba muy preocupada. «¿No estará enferma la princesa?», preguntó al rey. Como la princesa no deja de mojar las sábanas de seda, los reyes mandaron llamar al medico de la corte, pero este no encontró ninguna enfermedad.

Entonces el rey y la reina empezaron arey y reina enfadarse con su princesa. Le daban sermones y recomendaciones y hasta le gritaban, pero de nada servía. Al final se cansaron de hablar, se resignaron y dejaron de preocuparse. También los cortesanos se acostumbraron a que su princesa mojara la cama. De vez en cuando, se oía decir a alguien: «Una princesa que se hace pis en la cama es lo nunca visto. ¡Qué vergüenza!».

La princesa, que al principio se alegraba de llamar tanto la atención, ahora estaba cada vez más triste. Le disgustaba esa estúpida cosa, y trataba de enmendarse, pero no podía. Un día oyó casualmente a un mozo de cuadra descarado que la llamaba «princesa Mojapijamas». Esto ya pasaba de la raya. «Todo el palacio se burla de mí. Ya nadie dice: "Mira, ahí va la princesa Cabellos de Oro". Ya nunca conseguiré dormir en una cama seca. Será mejor que me vaya.» Y decidió marcharse de palacio. En realidad, esto eprincessbyflorra una tontería. Pensaba con despecho: «De todos modos, mis padres quieren mas al príncipe. No me echaran de menos». Pero en esto se equivocaba. Porque, aunque el rey y la reina ya no tuvieran tanto tiempo para la princesa, la querían muchísimo. La princesa se fue andando por el bosque hasta que ya No supo dónde estaba. Ahora se arrepentía de haberse marchado, pero ya no sabia volver a palacio. Y suspiraba: «¡Ah, como me gustaría oír ahora la dulce voz de la reina y la voz ronca del rey!». Cansada, se tendió en un lecho de musgo y se quedó dormida.

Para saber lo que le pasara a la princesa, debes tener paciencia. Porque en el cuento hay un personaje al que todavía no conoces.

No muy lejos del palacio, vivía el pequeño Pedro. Pedro quería mucho a sus papas y sabia que ellos también le querían. Pero estaba triste porque tenían muy poco tiempo para él. Un día Pedro se puso enfermo. Tenia una inflamación de la vejiga. Su madre estaba muy preocupada. Le preparo una tisana de unas hierbas especiales y le puso una bolsa de agua caliente en la barriga. Esto calmo mucho a Pedro. La inflamación se curo pronto, pero, por desgracia, desde que había estado enfermo, Pedro mojaba la cama. La madre bosquepensó que quizás fuera por la tisana que le preparaba, y dejo de dársela. Pero fue inútil. El medico dijo Que Pedro ya estaba curado del todo, y pronto la madre empezó a perder la paciencia y a protestar: «Por si no tenía bastante trabajo, ahora todos los días he de lavar la ropa de la cama por tu culpa». Una mañana, cuando su madre se marchó, enfadada por haber encontrado otra vez mojada la cama, Pedro se dijo con amargura: «No es culpa MIA. ¡No lo hago adrede! Tampoco a mí me gusta. Me marchare de casa, y así mi madre dejara de quejarse del mucho trabajo que tiene». Dicho y hecho: Pedro se fue de casa.

Andando, llegó a un bosque, que era el mismo en el que se había extraviado la princesa. A Pedro ya se le había pasado el enfado. Muy triste, se decía: «¡Cómo me arrepiento de haber obrado tan irreflexivamente! ¿Qué hará ahora mi madre? Con lo que ella me quiere». Iba tan ensimismado que no miraba donde ponía los pies y, ¡ zas!, a punto estuvo de caerse de narices. «Vaya, ¿esto que es? -se pregunto sorprendido-. No puede ser un animal del bosque. ¡ Sí es una niña! ¡ Y que sucia está!perdro y princesa ¿ Qué hace sola en el bosque una niña? ¿Le habrá pasado algo?» No se atrevía a despertarla. Pero justo en ese: momento un escarabajito paso por la nariz de la princesa haciéndola estornudar y despertarse; La princesa se alegró mucho de encontrar a un ser humano y, mas, a un niño de su misma edad. Ya empezaba a sentirse sola. A la princesa le gusto Pedro, y a Pedro le gusto la princesa. Los dos gritaron a la vez: «¿Qué haces solo en el bosque?». Entonces se rieron y enseguida se hicieron amigos. La princesa contó su historia a Pedro. Cuando el se entero de que era una princesa de verdad, no se lo podía creer: «Hermosa como una princesa lo es, pero tan sucia… ¡No; tan sucia no puede ser una princesa!».

Pedro se asombro mucho cuando se entero de por que se había marchado la princesa de palacio. A los dos nos ocurre lo mismo y yo que creí que era el único. La princesa lo siguió, extasiada por el olor. Pero el prado solo había unas molestas florecillas silvestres. “¿Esto es lo que huele tan bien? ¡Pues deben de ser una flores muy especiales! – exclamaron los niños. Empezó a soplar una brisa suave. Las flores movieron  las cabecitas y comenzaron a cantar con voces muy finas:

Al que tiene problemillas ayudan estas flaquecillas.

Cada noche te enseñaran las flores un mágico refrán.

Gracias a él, por la mañanita, tu cama estará sequita.

Cuando despiertes sin humedad un pétalo de la flor podrás arrancar

y su buen olor te dará una gran felicidad.

Dejo de soplar el viento, y las flores volvieron a quedarse quietas y calladas. -Pero ¿tu has oído eso? ¿O lo he soñado? -pregunto la princesa a Pedro-. Las flores cantaban. Imagina, Pedro, van a ayudarnos. Solo tenemos que creerlo firmemente. Ven, vamos a coger una flor mágica. -¡Hurra! -grito Pedro-. ¡Se acabó eso de mojar la2004-01-20-2004-01-16-2004-01-15-lotus-orig cama! Ahora va en serio. Basta con recitar la  formula mágica al acostarnos. Pero ¿cual es la formula? No lo sabemos. ¡Qué lata! -Me parece que las flores han querido decir que ya la descubriríamos -contesto la princesa, para consolarlo-. Espera a que lleguemos a casa. Démonos prisa, busquemos el camino. Estoy deseando probar esta flor mágica y perfumada. Seguro que no vuelvo a hacer pis en la cama. Mis padres estarían contentos.

Al poco rato, los niños llegaron al lindero del bosque. En el camino había dos letreros. Uno señalaba hacia la derecha: A PALACIO, y el otro, hacia la izquierda: A LA CIUDAD. ¡Ah! tenían que despedirse. -Pedro, eres un buen amigo. Tenemos que vernos a menudo. Además, quiero saber a quien le hace efecto la formula mágica mas pronto. Adiós, no quiero perder tiempo. ¡Estoy deseando llegar a casa!.

Y la princesa se alejó a toda prisa, subiendo por el camino de la derecha. Pedro se quedó saludándola durante mucho rato y luego bajo por el camino de la izquierda.

En casa de Pedro y en palacio hubo gran alegría. Los dos niños sintieron remordimientos al darse cuenta del miedo y la angustia que hablan causado a sus padres.

Cuando 1os niños, cansados, se fueron a la cama, la habitación se lleno del exquisito perfume de la flor. De pronto, supieron cual era la formula: Flor mágica, haz el favor de que la cama no moje yo. Estuvieron repitiéndola hasta que se quedaron dormidos. A la mañana siguiente, la princesa descubrió que la cama estaba seca. Todas las noches decía la formula mágica, y si por la mañana estaba seca la cama, arrancaba un pétalo de la f1or, y la habitación se llenaba de un delicado aroma. Cada vez eran mas los días que la cama estaba seca, y la princesita se sentía muy contenta.

AI fin ya no quedaron mas pétalos que arrancar, y el perfume se fue desvaneciendo poco a poco. Pero ahora ya no hacía falta la f1or mágica. La princesa mantenía seca la cama sin ayuda. El rey y la reina y toda la corte estaban muy orgullosos de la princesa a. Yen palacio nadie volvi6 a llamarla «princesa Mojapijamas».DSC06158

Lo mismo le ocurri6 a Pedro. AI principio, también el decía todas las noches con VOZ fuerte y clara la formula mágica. Cuando amanecía con la cama seca, el y su madre arrancaban un pétalo oloroso. Si una noche volvía a mojar la cama, cosa que, naturalmente, al principio ocurría de vez en cuando, la madre ya no se enfadaba, porque sabia que de ahora en adelante las cosas irían cada vez mejor. Estaba muy contenta el día que Pedro conseguía no mojar la cama, y le demostraba claramente lo mucho que se alegraba.

Al cabo de tres o cuatro semanas, también el habla arrancado todos los pétalos. -Pero ya no los necesitaba. La princesa y Pedro siguieron manteniendo la cama seca.

REFLEXIONES

En el Caso de la princesa, la enuresis se debe tanto a la brusca perdida de atención, que ahora se concentra en el niño, como al aprendizaje del modelo: ella ve que cada vez que hay que cambiar los pañales al niño se arma mucho revuelo. Y los padres y los criados cometen un grave error: la princesa a vuelve a ser centro de atenci6n, todos se fijan en el hecho de que moja la cama, pero nadie se pregunta por qué.

En el caso de Pedro, la causa es la falta de ternura y de atenci6n: la madre, agobiada de trabajo, no puede brindárselas en la medida necesaria. Durante su enfermedad, Pedro recibe todo lo que él había deseado y, después de curarse, asocia el hecho de mojar la cama a una experiencia grata.

Naturalmente, los niños no recurren conscientemente a la enuresis como un medio para conseguir un fin. En muchos casos, es una respuesta automática asociada a la obtención de atención, tanto positiva como negativa. Si su hijo empieza a mojar la cama y el pediatra les confirma que la causa no es fisiológica, traten de averiguar ante todo: -¿Qué problemas podría tener el niño? ¿Cómo reaccionan ustedes a la enuresis? -¿Con qué frecuencia moja la cama? -¿Qué tamaño tiene la zona mojada? -¿Qué ha ocurrido la víspera?

ENEURESIS (CUENTO TERAPÉUTICO ) LO QUE DEBEN HACER LOS PADRES

Una vez descubierto el problema del niño/a, este necesitará ante todo su ayuda, es decir : charla, juegos, toda clase de atención positiva, pero no como reacción inmediata al hecho de que se haya hecho pis en la cama. Podrían motivar al niño/a, por ejemplo, de esta manera: eneuresis-nocturna

“Estoy convencido/a de que tu preferirías tener la cama seca. Seguramente, debe de ser muy incómodo estar tan mojado. Entre todos, podríamos tratar de que, al igual que los niños del cuento, consiguieras mantener la cama seca. ¿Te gustaría que dibujáramos una f1or mágica? Por la noche, al acostarte, lo mismo que la princesa y que Pedro, debe pensar en la formula mágica. Si la fórmula da resultado, por la mañana dibujaremos el primer pétalo de la "flor mágica" de un color bien bonito”.

Naturalmente, puede ocurrir que la fórmula no funcione de forma inmediata. Eso no importa. No hablaremos de ello y cambiaremos las sábanas en un periquete. Si la repites todas las noches antes de dormirte, es seguro que pronto te ayudará. También consideraremos un éxito que la zona mojada sea más pequeña que de costumbre. Entonces podrás dibujar una hojita verde en el tallo de la "flor mágica". Cada vez que pintes algo, un pétalo o una hoja, lo enseñaremos a toda la familia. ¡Lo que nos vamos a alegrar! . Por pequeño que sea el éxito, hay que dedicar al niño mucha atención, infundirle confianza en el buen resultado y estimularlo. ¡No hay que hacer caso de los fracasos! La «fórmula mágica» aumenta la confianza en un éxito rápido. El cerebro infantil almacena la información «seco» de forma que incluso en el sueño más profundo es eficaz.

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Categorías: CUENTOS TERAPEUTICOS, PSICOLGIA CLINICA | Etiquetas: | Deja un comentario

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