EL NIÑO DESOBEDIENTE: JUGANDO A INDIOS

          Berta y Román juegan a indios. Se han inventado signos secretos y se hacen señales lo mismo que los indios de verdad. Tú ya sabes que los indios se comunican a distancia con señales de humo. O imitan voces de animales. Así dan noticias que sólo entienden los de su misma tribu.

          A Berta y a Román les  gusta jugar con muchos niños. Con sus signos secretos, se dicen cosas que ellos entienden ypoblado indio los otros niños, no. Por ejemplo, Berta advierte a Román que Pablo se acerca por detrás para darle un susto. O Román dice a Berta donde hay un buen escondite en el que los otros niños no la encontrarán fácilmente. Naturalmente, cada grupo de niños tiene sus propias señales secretas, es algo que forma parte del juego. Casi nunca hay peleas, porque cada cual respeta las reglas que han inventado para el juego de los indios.

          A los padres de Berta y Román les extraña lo bien que sus hijos obedecen las reglas del juego. Porque en casa no siempre son tan obedientes.

          Entonces los padres tienen una idea. y exponen su plan a los niños: «Sabemos que a veces no gusta tener que obedecer. También en casa podríamos hacer como si jugáramos "a indios". Seguro que entonces os será más fácil obedecer. Los indios están siempre muy unidos y se ayudan entre sí. .., lo mismo que una familia bien avenida. Las reglas de la tribu son unas leyes que no se pueden desobedecer y todos deben seguir. El jefe es el que tiene más responsabilidad y, en los asuntos más importantes, decide lo que tiene que hacer cada cual, pero también pide consejo a los demás, para que su decisión sea justa y sabia.

          “Por lo tanto, vamos a jugar a ser una familia de indios ya inventarnos nuestro lenguaje secreto, por ejemplo, hacer chasquear los dedos, dar una palmada o silbar. Este signo es la señal que utilizaremos para advertir al otro que no se están obedeciendo las reglas que hemos decidido entre todos. El que durante la semana haya sido un buen indio, el domingo podrá ser el jefe. Es decir, podrá decidir qué se come, adónde se va a pasear, con quién jugar ya qué. ¿De acuerdo? Ya veréis lo bien que lo pasamos jugando a los indios con su lenguaje secreto”.

jugar a indios en casa

jefa indiaç

 

 

 

LO QUE DEBEN SABER LOS PADRES

          La obediencia, o la desobediencia, de los hijos (fuera de las etapas críticas de a de toque de la calidad de educadores de los padres.

          Qué se debe evitar:

    • Mostrarse inconsecuentes, si hoy dicen al niño una cosa y mañana otra, según el humor que tengan,
    • Imponer demasiadas prohibiciones: si están constantemente atosigando al niño, si padre y madre no están de acuerdo y discuten delante del niño, éste mal podrá aprender obediencia.

          En muchos casos, la desobediencia, como tantas otras formas de conducta inadecuadas, es sólo el medio del que el niño se sirve para llamar la atención. También puede ser una manera de protestar contra unas normas excesivamente severas.

          Si en ciertas familias se escribieran los avisos de un solo día, podría llenarse un libro. «¡Pero ven ya de una vez! ¿Es que no me has oído? ¿Cuántas veces voy a tener que llamarte? ¡Deja eso ya! Te he dicho cien veces que eso no se toca. ¡Qué malo eres! Por más que te diga, por un oído te entra y por el otro te sale. ¡Ven! ¡Deja eso! ¡Basta ya! ¡Vamos! No corras por el piso. Hay que andar con suavidad. ¿Estás sordo? Los vecinos se quejarán. Recoge todas estasninosjugando3 cosas. ¿Ya has recogido tus cosas? ¡Maldita sea, te he dicho que ordenes esto! Date prisa. ¡Acaba de una vez! Tengo que estar todo el día detrás de ti. ¿Es que no sabes obedecer? ¿Qué he hecho yo para merecer esto ? j Estoy perdiendo la paciencia! ¿Cuántas veces hay que decirte las cosas ?» Etcétera, etcétera.

          A veces suele ocurrir que la impaciencia y el nerviosismo de los padres se contagian al niño, que o bien reacciona del mismo modo, o se protege «haciéndose el sordo».

          Las continuas recomendaciones hacen que el niño se vuelva insensible a lo que se le pide; él sólo percibe que se le dedica una mayor atención, y esto, como ya hemos mencionado, refuerza la conducta no deseada, es decir, en modo alguno induce a la obediencia.

          Deben examinar su propia conducta con espíritu crítico: ¿son ustedes nerviosos, inestables, inconsecuentes, intolerantes, inflexibles, exigentes ?

          «Hay que obedecer.» Este postulado es válido cuando con él se pretende dar a entender que hay que mantener ciertas normas para la protección del niño y de su entorno, en favor del orden y de la buena convivencia. Pero no es válido cuando se espera que el niño obedezca sólo porque se lo piden sus padres. Es tarea de éstos hacer que el niño sea razonable. Y, a poder ser, sin grandes sermones: bastan explicaciones concisas y claras. niños jugando2

          Se necesita paciencia y consecuencia, así como comprensión para la conducta infantil. No pueden esperar que el niño obedezca «como movido por un resorte», mucho menos cuando la orden de los padres le obliga a dejar una actividad agradable o a realizar una que le desagrada.

          Si a su hijo le cuesta trabajo aprender a obedecer, pueden hacer el aprendizaje más corto y también más divertido «jugando a indios». La «señal secreta del indio» elegida por el niño será el recordatorio de que ha llegado el momento de aplicar las reglas acordadas previamente.

          No se puede esperar que el niño obedezca espontáneamente hasta que haya asimilado ciertas normas de conducta. Por ello son necesarias estas ayudas. Por otra parte, la «señal secreta de los indios» enseña también a los padres a no recurrir al consabido sermón y, con sus continuas recomendaciones, fomentar inconscientemente la desobediencia del niño. La señal se dará como máximo tres veces. El niño tendrá que obedecer a más tardar ala tercera vez, porque, si no, no podrá «ganar».

          Es necesario, tanto para el control del proceso como para la satisfacción y motivación del niño, anotar los éxitoninos-jugando4s diarios, los cuales deben ser objeto de elogio. Para ello, se pegarán puntos en la libreta o se dibujarán adornos indios con plumas que se irán coloreando a cada nuevo éxito. Los puntos deberán reflejar los progresos a partir de la situación «rea1». Es decir, que no hay que esperar grandes éxitos desde el primer día. Pero es preciso que los pequeños progresos vayan acompañados de elogios.

          El premio semanal para el vencedor, consistente en poder ser «jefe indio», no sólo sirve de estímulo adicional sino que también ayuda al niño a sentirse como un miembro de la familia al que se toma en serio. Para que el «jefe» no imponga condiciones disparatadas, se le propondrán tres alternativas entre las que elegir. Ni que decir tiene que también ustedes deben obedecer las reglas escrupulosamente y cumplir sus promesas.

          El éxito del programa depende de su habilidad para valorar correctamente la situación, de su capacidad de autocrítica y grado de imaginación para motivar al niño.

niños jugando

Anuncios
Categorías: CUENTOS TERAPEUTICOS, PSICOLGIA CLINICA | Etiquetas: , | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: