EL NIÑO QUE TENÍA PESADILLAS

Uno, dos, tres, el miedo se fue

          Mamá, mamá! -grita Claudia, asustada-. ¡Ven, tengo miedo! He soñado una cosa muy fea. Cuando la madre la tranquiliza, Claudia empieza a hacer preguntas:

          Por qué tengo que soñar estas cosas? ¿Por qué hay pensamientos que dan miedo ? ¿y qué son los pensamientos?, ¿De dónde viene el sueño? ,¿Por qué no puedo tener siempre sueños bonitos? ,¿Por qué no puede ser, mamá?. ¿Los mayores también sueñan estas cosas ?, ¿Por qué tu y papá no tenéis miedo por las noches?.20363jrp5htdbll

          Mamá sonríe:

          No puedo contestar tantos «porqués» a la vez. Pues claro que los mayores también soñamos cosas feas a veces. Todo el mundo. Eso de los pensamientos ya es más complicado. Quizá lo entiendas mejor si te cuento un cuento. Trata de imaginar que los pensamientos son como enanitos. Naturalmente, en realidad no es así, pero ya hemos dicho que era un cuento.

          Estos enanitos vivían todos juntos muy contentos y trabajaban que daba gusto. Porque cada enanito–pensamiento tiene su tarea: por ejemplo, uno puede volver a explicarte los cuentos que te lee mama; otro te hace ver de nuevo los juguetes que tu amiguito tenía en su casa; otros pensamientos te ayudan a recordar lo que te han dicho o te han enseñado los papás, o lo que has hecho en la guardería o en el colegio. Unos pensamientos son buenos con los números, y otros te ayudan a recitar los versos. Un día, los enanitos-pensamiento comenzaron a pelearse. Nadie se acuerda de cómo empezó la cosa. Lo cierto es que los pensamientos ya no eran felices. De repente, unos querían ser más que los otros.

          Yo soy un pensamiento muy importante. De no ser por mí, esta .niña no podría construir el castillo: yo le digo lo que tiene que hacer.

          ¡Yo soy mas importante que tú! -dijo un pensamiento presumido al pensamiento de los números , ¿qué niduendes1ño hay que se alegre de tener que hacer cuentas ?

          Quizá no se alegre -contestó el pensamiento de los números, muy enfadado, pero gracias a mi esta niña será una buena estudiante, podrá ir a comprar sola y administrarse la paga .

           No sé por qué discutís -dijo otro pensamiento-. Yo, soy el más importante y el que tiene más mérito. Soy el que recoge las cosas más bonitas que vive esta niña y fabrica con ellas unos sueños maravillosos. Y qué es mejor que tener bonitos sueños?.

           El pensamiento de los sueños se daba tanto bombo que los otros enanitos-pensamiento se pusieron rojos de indignación. Y cuanto más se enfadaban, mas se alegraba el de los sueños. Se inflaba y se ponía de puntillas, para demostrar a todos que él era el más grande y el más importante. Pero iban llegando más y más enanitos, que rodeaban a aquel vanidoso. Al principio, trataron de convencerle por las buenas: que no fuera tan orgulloso, le dijeron, que todos eran importantes, cada cual a su manera. Pero el de los sueños no admitía comparaciones. Todos los enanitos-pensamiento se metieron en la pelea, pero ninguno consiguió vencer al de los sueños. Al final se dieron cuenta de que con palabras no conseguirían convencer al pensamiento de los sueños. Entonces los enanitos-pensamiento decidieron unir sus fuerzas contra aquel orgulloso pensamiento de los sueños.

          Le enseñaremos que los niños no necesitan sueños para nada. ¡Ahora verá! Como estaban muy enfadados, no lo pensaron dos veces. Querían hacer una trastada al presumido. Y no se les ocurrió pensar que aquello podía ser una solemne tduendesontería.

          ¿Y qué tramaron los enanitos-pensamiento? Pues nada menos que enredar los hermosos sueños de aquel pensamiento. Y estaban tan entusiasmados inventando jugarretas y pensando en como se enfadaría el pensamiento de los sueños que se olvidaron de la pobre niña, que lo pasaba muy mal con aquellos sueños tan raros. Por fin, intervino en la pelea el pensamiento más sensato y dio un consejo al de los sueños, que ya estaba desesperado:

          ¡No seas tan orgulloso! Todos somos igual de importantes. Ninguno puede faltar, y ninguno puede creerse más que los otros. Solo trabajando todos juntos, sin peleas, podremos ayudar a esta niña.

          El pensamiento de los sueños se propuso firmemente seguir el consejo del sensato. Los otros enanitos-pensamiento lo perdonaron y no volvieron a meterse en su trabajo Y así el pensamiento de los sueños pudo volver a fabricar hermosos sueños para la niña.

          De todos modos, como era tan vanidoso, a veces se, olvidaba de sus buenos propósitos y trataba de brillar más que nadie. Pero los demás pensamientos estaban alerta. A la noche siguiente, volvían a enredarle los sueños. Y seguían enredando hasta que el pensamiento de los sueños entraba en razón.

  display_869666         Por eso, de vez en cuando, los pensamientos siguen peleándose y tú tienes malos sueños. Si sueñas con fantasmas, bandidos u hombres malos, es una trastada del pensamiento que te vuelve a contar el cuento que te contó mamá y que tanto te gustó estando despierta. Si ya vas al colegio y sueñas que tienes que pelear con una serpiente gigante de cuentas, y estás desesperada porque no sabes cómo hacerlo, es que el pensamiento de los números ha estado enredando. Si sueñas que los juguetes se mueven y te amenazan o que se te escapan, el culpable es el pensamiento que normalmente te ayuda a construir tu fantástico castillo.

          Pero ahora te diré lo que puedes hacer para conseguir que tus pensamientos se porten bien y cada cual haga su trabajo como es debido. Y puedes hacerlo porque eres la «jefa» de tus pensamientos.

          ¿Conoces al simpático aprendiz de mago? Tú también puedes ser un aprendiz de mago. Al principio, todo aprendiz se equivoca con los sortilegios. Eso le ha ocurrido hasta al más grande de todos los magos cuando era aprendiz. Pero, con la práctica, tus poderes mágicos aumentarán.

          Todo aprendiz de mago necesita tres cosas importantes:

          Una formula mágica, un ayudante y paciencia. La fórmula mágica es muy fácil: «Uno, dos, tres, el miedo se fue». Después necesitas al ayudante. Es muy importante. Seguro que tienes un juguete favorito. Quizás un oso, un perro o un conejo. Naturalmente, también puede ser tu muñeca. Abrázalo con fuerza y repite la fórmula mágica .

          Ahora viene algo muy importante: después de decir la fórmula, piensa en algo bonito o divertido. Puedes pensar, por ejemplo, en los ojitos de tu oso o en lo suave que tiene el pelo , a hacer planes para jugar mañana con él. Tienes que abrazar con fuerza tu juguete favorito y pensar en cosas bonitas imaginándolas muy bien.

          Si los pensamientos tontos no te dejan en paz, si siguen dándote miedo, vuelve a intentarlo. Verás cómo ahora te sientes mejor y más seguro. El juguete te ayudará. Cuando la fórmula funcione, a la mañana siguiente, se lo cuentas a tus papás, para que sepan cómo progresa su aprendiz de mago.

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Lo que deben saber los padres

          Cuando el niño ha tenido una pesadilla o está asustado, necesita cariño y atención. Ahora bien, en estas situaciones, los padres deben actuar con tacto: puesto que la atención inmediata refuerza la conducta del niño, toda reacción errónea aumentará su inseguridad y temor. Por ejemplo, una reacción como la siguiente puede hacer que el niño porfíe en su actitud: «Vamos a ver, ¿qué te pasa? ¿Se puede saber de qué tienes miedo? ¡No debes asustarte por nada, papá y mamá están aquí! ¡ Vamos, tranquilo! Nadie va a hacerte daño. ¡No hay que tener miedo! Vamos, ya pasó. ¡Ahora, a dormir!».El niño, o se tranquiliza solo momentáneamente o pide a los padres que se queden en su cuarto. En la mayoría de los casos, el niño acaba en la cama de los papás. Ello entraña el peligro de que el niño quiera repetir este feliz desenlace y dormir con los papás se convierta en costumbre, o que obligue a sus padres a tener que visitarlo a medianoche . Por otra parte, los padres, al atender solo a la manifestación de temor del niño, estimulan en él este tipo de reacción. En realidad, no ayudan al niño.

          Lo correcto es:

  1.  
    1.           Prestar atención a los sentimientos del niño y admitir su miedo como algo real;
    2.           Infundirle seguridad;
    3.           Distraerlo con pensamientos agradables;
    4.           Ofrecerle soluciones y motivarlo para que el mismo las aplique;
    5.           Recompensar con entusiasmo los éxitos.

          Traducido a palabras podría ser: «Tienes miedo porque estabas soñando. Te comprendo. Es muy desagradable tener miedo ¿sabes?. Voy a ayudarte a vencer el miedo. Lo haremos entre los dos, y estoy seguro de que lo conseguiremos muy deprisa. Tu ya sabes que estamos siempre muy cerca de ti. ¿Te acuerdas de lo que hace Claudia, la niña del cuento? Vamos a ver, ¿cuál es tu juguete favorito? Ahora mismo vamos a buscarlo. Tómalo y abrázalo fuerte. Haz lo mismo que Claudia. Te lo vo1veré a contar, y después entraré un par de veces en tu cuarto y me quedaré un rato para ver lo bien que has vencido el miedo. Si aún no te has dormido, me lo explicas. Estoy deseando enterarme de cómo lo consigues. Mañana por la mañana hablaremos, ¿de acuerdo?».

          Abrazar el juguete favorito da seguridad al niño y le facilita imaginar cosas agradables . También le ayuda la certeza de que los padres, aunque no en la misma habitación , están cerca. La atención al juguete favorito hace que el miedo se disipe con mayor facilidad. La “fórmula mágica” y la motivación de los padres ayudan al niño a tener confianza en el éxito .

          Si a pesar de todo, el niño no se tranquiliza, no insistan en el plan. Dejen la luz de su cuarto encendida y la puerta abierta.Si tampoco de este modo da resultado, déjenle que (excepcionalmente)  se acueste con ustedes . ¡Pero procuren desterrar lo antes posible esta solución de emergencia!

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Categorías: CUENTOS TERAPEUTICOS, PSICOLGIA CLINICA | Etiquetas: | Deja un comentario

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