CÓMO SER BUENOS PADRES

          Aprender a ser padres, algo complicado, difícil y para lo que necesitaremos toda una vida, asumiendo que cometemos muchos errores y tratando de reconocerlos y modificar nuestras conductas. A veces nos encontramos con padres que no han sabido ejercer como tales, y eso hace que en un momento determinado, cuando tienen serios problemas con sus hijos se pregunten qué es lo que han hecho mal, en qué han fallado… por eso vamos a tratar de definir cuáles son nuestras armas como padres, cuales son las pautas que debemos seguir para evitar que luego sea, sino demasiado tarde (nunca es tarde para un padre) al menos mucho más difícil. Es sin duda la tarea más difícil de la vida de un adulto .Es pues lógico que sientan angustia y desconcierto por enfrentarse a una realidad para la cual no están preparados y es por esto que la finalidad de esta información es arrojar en lo posible una luz en ese túnel oscuro en el que a veces puede convertirse la educación de los hijos, y el que muy a menudo los padres se encuentran solos y sin ayuda.

¿Se deben poner límites? ¿Cómo debo reaccionar ante mis hijos? ¿No es mejor ser un buen colega?

          Estas son las preguntas que durante muchos años he oído a la gran mayoría de padres. Recuerdo a más de una madre comentar que nadie les había dicho que los niños vienen sin el libro de instrucciones, y que realmente era muy difícil la tarea que les venía encima. Evidentemente esta información no será como un manual de funcionamiento, entre otras cosas porque cada uno de sus hijos, es único e irrepetible. Sólo podremos entonces dar una serie de pautas, de conductas a seguir ante circunstancias concretas y espero que les sirva de ayuda en la tarea más difícil, pero también más hermosa del mundo: Educar a los hijos.

¿PORQUÉ SON NECESARIOS LOS LÍMITES?

          Es importante poner límites por varios motivos, entre ellos destaco los siguientes (click):

¿QUÉ TIPO DE PADRES NO SABE IMPONER LÍMITES ADECUADOS?

  • Padres que han tenido una educación autoritaria y restrictiva, que han sido humillados o maltratados de alguna forma.

  • Padres que pasan por situaciones críticas:

  • Padres con poco tiempo.

  • Padres inseguros y con poca autoestima.

  • Padres que discrepan en la educación de sus hijos.

  • Padres sobre-protectores y que miman exageradamente.

  • Padres inmaduros con miedo al enfrentamiento.

  • Padres autoritarios.

  • Padres que no pueden mantener el no.

  • Padres inconsistentes.

  • Padres que pierden el control.

  • Padres poco informados (Hacer click para ampliar la información).

          A veces no son tan claros los estereotipos, unas veces los mismos padres pueden presentar distintos estereotipos a lo largo de la vida y la educación del hijo, lo que todavía es más desconcertante. A veces son permisivos mientras los niños son pequeños, tienen el control sobre ellos y no necesitan poner límites, porque aún son pequeños. Esos mismos padres luego en la adolescencia pueden convertirse en padres rígidos, intentando que el niño se comporte como antes, como cuando era pequeño. No admiten la separación y pueden acabar como padres excesivamente rígidos, con normas inadecuadas para la edad.

          Veamos cuales son las consecuencias del problema de estos padres para poner unos límites adecuados. Este es el perfil de los chicos…

¿CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS PARA LOS HIJOS?

          El no poner ningún tipo de límites al comportamiento del niño trae indeseadas consecuencias, y este podría ser el perfil de un niño al que no se le han puesto los límites adecuados.

          Estas son las características del pequeño tirano (Click):

          Son niños en fin, que nunca tendrán lo suficiente, cuyas exigencias son cada vez más elevadas y donde las negativas serán cada vez vividas de forma peor. Sus frases más frecuentes son: “Como yo digo que es así, es así”, “lo quiero porque sí”, “lo quiero ahora” y “si no me dejas…”. Si no se llega a controlar a estos pequeños dictadores, se van a transformar en adultos violentos, apáticos, desorientados y desmotivados

          A veces el perfil es diferente, dependiendo del tipo de padres que hemos visto. Aquellos hijos de padres sobre-protectores pueden ser agresivos como hemos visto, pero también pueden desarrollar una personalidad tímida, inhibida, insegura, con la autoestima baja porque nunca se ha sentido seguros sin sus padres. No han tenido que enfrentarse a frustraciones, y no saben cómo hacerlo cuando realmente deben empezar a vivir por sí solos. Problemas que habitualmente vemos en clínica en la etapa de la adolescencia, que es por decirlo de algún modo, la etapa en la que se puede ver el resultado del estilo educativo de los padres.

          Tanto unos como otros… La investigación demuestra que los chicos sin límites en la infancia pueden tener graves problemas de conducta y de aprendizaje en la escuela, tienen una adolescencia más conflictiva, y no tienen un buen futuro desde el punto de vista emocional.

          Sin embargo y en el fondo, estos niños demandan otro tipo de atención y a veces su comportamiento es un grito de ayuda, niños que están desconcertados, que no tienen marcos de referencia y se sienten solos y perdidos en el mundo, que llegan a creer en la interrelación entre cariño y regalos, porque eso es lo que les han enseñado. ¿Cómo se sentiría uno si va de noche por una carretera que no conoce, sin señalamiento, ni líneas pintadas en la calzada? Los límites siempre son delimitaciones del camino, son cercos que protegen, que dan seguridad.

          Creo que ha quedado claro que los límites son necesarios. Sin embargo estoy segura de que no está en la mente de los padres, el educar a los niños sin ningún tipo de control. Aquellos que desgraciadamente lo hacen conscientemente suelen ser padres con trastornos patológicos que no son el objetivo de esta información.

          Entonces… Si realmente tratamos de educar correctamente a nuestros hijos, con una ciertas normas…¿ Que es lo que falla? Veamos los errores más comunes cuando tratamos de imponer límites.

¿CÓMO SE DEBEN PONER LOS LÍMITES?

          Imponer límites no es fácil. Lo lógico es que tengamos que ir enfrentándonos a muchas discusiones y al hecho normal de que el niño se saltará muchas veces esos límites hasta que aprenda. Lo lógico es que desde pequeño, ya desde los tres años, el hecho de ir separándose de los padres , de ir evolucionando, marque el que el niño desafíe muchas normas. El período de oposición empieza con el “no” de los tres años, y la crisis más importante se presentará en la adolescencia. Es normal que el niño quiera probar, con su actitud y conducta, hasta dónde puede llegar y cuál es la reacción de los padres si se sobrepasa el límite marcado. Es, en ese momento, cuando hay que mostrarse firmes, pues si se cede, después costará mucho más retomar el respeto por las reglas. Veamos unas normas elementales (click).

¿Y SI SE TRASPASAN LOS LÍMITES? COMO APLICAR CONSECUENCIAS.

          Es importante que los niños sepan de antemano que el incumplimiento de esta o aquella norma, trae consigo unas consecuencias. Son libres de elegir el cumplirlas o no, pero deben hacerse responsables de sus actos. Evidentemente esto se lo enseñaremos poco a poco. A un niño pequeño que no recoge la ropa y se la ha advertido, la consecuencia será que tendrá que recogerla en vez de ver los dibujos que en ese momento está viendo (click).

          Evidentemente no es necesario que diga que los castigos nunca deben atentar contra los derechos del niño, nunca deben ser violentos, ni humillarle o ridiculizarle o exponerle a castigos degradantes y por supuesto evitar que la consecuencia de una falta del niño traiga también falta de amor, frases como “eres malo no te quiero”, aún persisten por desgracia en madres y padres. De ninguna manera “castiguemos” a nuestros hijos quitándoles el afecto o la atención.

       

          De igual forma que se pueden aplicar castigos ante faltas reiteradas es aún mucho más importante elogiar al niño cuando hace bien las cosas. Está comprobado que es mucho más efectivo que los castigos.

          El elogio y la recompensa puede ser física, comentarios orgullosos acerca de lo que el niño ha hecho, abrazos, besos, y también establecer unos premios materiales, o bien permisos extras, si el niño consigue reeducar una conducta. Hay que pillar al niño haciendo también algo bueno, no siempre lo malo… este es un defecto muy frecuente en los padres actuales.

          Permítanme darles unos pequeños consejos (click para ver) para facilitar la educación de sus hijos.

          Y ahora no quiero dejar de compartir algo que he leído en Internet (click para ver)

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:

  • Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen. Por A. Faber y E. Mazlish; Editorial Medici.

  • El arte de ser padres. Por Miguel Ángel Conesa Ferrer; Editorial Edaf.

  • Decir “no”. Por Asha Phillips; Editorial Plaza y Janés.

  • www.solohijos.com

    Mª José Martinez Plaza

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Categorías: ASESORAMIENTO FAMILIAR, PSICOLOGIA EDUCATIVA | Etiquetas: , | Deja un comentario

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