CUENTOS TERAPEUTICOS

EL NIÑO QUE TENÍA PESADILLAS

Uno, dos, tres, el miedo se fue

          Mamá, mamá! -grita Claudia, asustada-. ¡Ven, tengo miedo! He soñado una cosa muy fea. Cuando la madre la tranquiliza, Claudia empieza a hacer preguntas:

          Por qué tengo que soñar estas cosas? ¿Por qué hay pensamientos que dan miedo ? ¿y qué son los pensamientos?, ¿De dónde viene el sueño? ,¿Por qué no puedo tener siempre sueños bonitos? ,¿Por qué no puede ser, mamá?. ¿Los mayores también sueñan estas cosas ?, ¿Por qué tu y papá no tenéis miedo por las noches?.20363jrp5htdbll

          Mamá sonríe:

          No puedo contestar tantos «porqués» a la vez. Pues claro que los mayores también soñamos cosas feas a veces. Todo el mundo. Eso de los pensamientos ya es más complicado. Quizá lo entiendas mejor si te cuento un cuento. Trata de imaginar que los pensamientos son como enanitos. Naturalmente, en realidad no es así, pero ya hemos dicho que era un cuento.

          Estos enanitos vivían todos juntos muy contentos y trabajaban que daba gusto. Porque cada enanito–pensamiento tiene su tarea: por ejemplo, uno puede volver a explicarte los cuentos que te lee mama; otro te hace ver de nuevo los juguetes que tu amiguito tenía en su casa; otros pensamientos te ayudan a recordar lo que te han dicho o te han enseñado los papás, o lo que has hecho en la guardería o en el colegio. Unos pensamientos son buenos con los números, y otros te ayudan a recitar los versos. Un día, los enanitos-pensamiento comenzaron a pelearse. Nadie se acuerda de cómo empezó la cosa. Lo cierto es que los pensamientos ya no eran felices. De repente, unos querían ser más que los otros.

          Yo soy un pensamiento muy importante. De no ser por mí, esta .niña no podría construir el castillo: yo le digo lo que tiene que hacer.

          ¡Yo soy mas importante que tú! -dijo un pensamiento presumido al pensamiento de los números , ¿qué niduendes1ño hay que se alegre de tener que hacer cuentas ?

          Quizá no se alegre -contestó el pensamiento de los números, muy enfadado, pero gracias a mi esta niña será una buena estudiante, podrá ir a comprar sola y administrarse la paga .

           No sé por qué discutís -dijo otro pensamiento-. Yo, soy el más importante y el que tiene más mérito. Soy el que recoge las cosas más bonitas que vive esta niña y fabrica con ellas unos sueños maravillosos. Y qué es mejor que tener bonitos sueños?.

           El pensamiento de los sueños se daba tanto bombo que los otros enanitos-pensamiento se pusieron rojos de indignación. Y cuanto más se enfadaban, mas se alegraba el de los sueños. Se inflaba y se ponía de puntillas, para demostrar a todos que él era el más grande y el más importante. Pero iban llegando más y más enanitos, que rodeaban a aquel vanidoso. Al principio, trataron de convencerle por las buenas: que no fuera tan orgulloso, le dijeron, que todos eran importantes, cada cual a su manera. Pero el de los sueños no admitía comparaciones. Todos los enanitos-pensamiento se metieron en la pelea, pero ninguno consiguió vencer al de los sueños. Al final se dieron cuenta de que con palabras no conseguirían convencer al pensamiento de los sueños. Entonces los enanitos-pensamiento decidieron unir sus fuerzas contra aquel orgulloso pensamiento de los sueños.

          Le enseñaremos que los niños no necesitan sueños para nada. ¡Ahora verá! Como estaban muy enfadados, no lo pensaron dos veces. Querían hacer una trastada al presumido. Y no se les ocurrió pensar que aquello podía ser una solemne tduendesontería.

          ¿Y qué tramaron los enanitos-pensamiento? Pues nada menos que enredar los hermosos sueños de aquel pensamiento. Y estaban tan entusiasmados inventando jugarretas y pensando en como se enfadaría el pensamiento de los sueños que se olvidaron de la pobre niña, que lo pasaba muy mal con aquellos sueños tan raros. Por fin, intervino en la pelea el pensamiento más sensato y dio un consejo al de los sueños, que ya estaba desesperado:

          ¡No seas tan orgulloso! Todos somos igual de importantes. Ninguno puede faltar, y ninguno puede creerse más que los otros. Solo trabajando todos juntos, sin peleas, podremos ayudar a esta niña.

          El pensamiento de los sueños se propuso firmemente seguir el consejo del sensato. Los otros enanitos-pensamiento lo perdonaron y no volvieron a meterse en su trabajo Y así el pensamiento de los sueños pudo volver a fabricar hermosos sueños para la niña.

          De todos modos, como era tan vanidoso, a veces se, olvidaba de sus buenos propósitos y trataba de brillar más que nadie. Pero los demás pensamientos estaban alerta. A la noche siguiente, volvían a enredarle los sueños. Y seguían enredando hasta que el pensamiento de los sueños entraba en razón.

  display_869666         Por eso, de vez en cuando, los pensamientos siguen peleándose y tú tienes malos sueños. Si sueñas con fantasmas, bandidos u hombres malos, es una trastada del pensamiento que te vuelve a contar el cuento que te contó mamá y que tanto te gustó estando despierta. Si ya vas al colegio y sueñas que tienes que pelear con una serpiente gigante de cuentas, y estás desesperada porque no sabes cómo hacerlo, es que el pensamiento de los números ha estado enredando. Si sueñas que los juguetes se mueven y te amenazan o que se te escapan, el culpable es el pensamiento que normalmente te ayuda a construir tu fantástico castillo.

          Pero ahora te diré lo que puedes hacer para conseguir que tus pensamientos se porten bien y cada cual haga su trabajo como es debido. Y puedes hacerlo porque eres la «jefa» de tus pensamientos.

          ¿Conoces al simpático aprendiz de mago? Tú también puedes ser un aprendiz de mago. Al principio, todo aprendiz se equivoca con los sortilegios. Eso le ha ocurrido hasta al más grande de todos los magos cuando era aprendiz. Pero, con la práctica, tus poderes mágicos aumentarán.

          Todo aprendiz de mago necesita tres cosas importantes:

          Una formula mágica, un ayudante y paciencia. La fórmula mágica es muy fácil: «Uno, dos, tres, el miedo se fue». Después necesitas al ayudante. Es muy importante. Seguro que tienes un juguete favorito. Quizás un oso, un perro o un conejo. Naturalmente, también puede ser tu muñeca. Abrázalo con fuerza y repite la fórmula mágica .

          Ahora viene algo muy importante: después de decir la fórmula, piensa en algo bonito o divertido. Puedes pensar, por ejemplo, en los ojitos de tu oso o en lo suave que tiene el pelo , a hacer planes para jugar mañana con él. Tienes que abrazar con fuerza tu juguete favorito y pensar en cosas bonitas imaginándolas muy bien.

          Si los pensamientos tontos no te dejan en paz, si siguen dándote miedo, vuelve a intentarlo. Verás cómo ahora te sientes mejor y más seguro. El juguete te ayudará. Cuando la fórmula funcione, a la mañana siguiente, se lo cuentas a tus papás, para que sepan cómo progresa su aprendiz de mago.

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Lo que deben saber los padres

          Cuando el niño ha tenido una pesadilla o está asustado, necesita cariño y atención. Ahora bien, en estas situaciones, los padres deben actuar con tacto: puesto que la atención inmediata refuerza la conducta del niño, toda reacción errónea aumentará su inseguridad y temor. Por ejemplo, una reacción como la siguiente puede hacer que el niño porfíe en su actitud: «Vamos a ver, ¿qué te pasa? ¿Se puede saber de qué tienes miedo? ¡No debes asustarte por nada, papá y mamá están aquí! ¡ Vamos, tranquilo! Nadie va a hacerte daño. ¡No hay que tener miedo! Vamos, ya pasó. ¡Ahora, a dormir!».El niño, o se tranquiliza solo momentáneamente o pide a los padres que se queden en su cuarto. En la mayoría de los casos, el niño acaba en la cama de los papás. Ello entraña el peligro de que el niño quiera repetir este feliz desenlace y dormir con los papás se convierta en costumbre, o que obligue a sus padres a tener que visitarlo a medianoche . Por otra parte, los padres, al atender solo a la manifestación de temor del niño, estimulan en él este tipo de reacción. En realidad, no ayudan al niño.

          Lo correcto es:

  1.  
    1.           Prestar atención a los sentimientos del niño y admitir su miedo como algo real;
    2.           Infundirle seguridad;
    3.           Distraerlo con pensamientos agradables;
    4.           Ofrecerle soluciones y motivarlo para que el mismo las aplique;
    5.           Recompensar con entusiasmo los éxitos.

          Traducido a palabras podría ser: «Tienes miedo porque estabas soñando. Te comprendo. Es muy desagradable tener miedo ¿sabes?. Voy a ayudarte a vencer el miedo. Lo haremos entre los dos, y estoy seguro de que lo conseguiremos muy deprisa. Tu ya sabes que estamos siempre muy cerca de ti. ¿Te acuerdas de lo que hace Claudia, la niña del cuento? Vamos a ver, ¿cuál es tu juguete favorito? Ahora mismo vamos a buscarlo. Tómalo y abrázalo fuerte. Haz lo mismo que Claudia. Te lo vo1veré a contar, y después entraré un par de veces en tu cuarto y me quedaré un rato para ver lo bien que has vencido el miedo. Si aún no te has dormido, me lo explicas. Estoy deseando enterarme de cómo lo consigues. Mañana por la mañana hablaremos, ¿de acuerdo?».

          Abrazar el juguete favorito da seguridad al niño y le facilita imaginar cosas agradables . También le ayuda la certeza de que los padres, aunque no en la misma habitación , están cerca. La atención al juguete favorito hace que el miedo se disipe con mayor facilidad. La “fórmula mágica” y la motivación de los padres ayudan al niño a tener confianza en el éxito .

          Si a pesar de todo, el niño no se tranquiliza, no insistan en el plan. Dejen la luz de su cuarto encendida y la puerta abierta.Si tampoco de este modo da resultado, déjenle que (excepcionalmente)  se acueste con ustedes . ¡Pero procuren desterrar lo antes posible esta solución de emergencia!

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EL TRAGALDABAS

          Esto era una abuelita que vivía sola con sus tres nietas. A la mayor la tr3mandó a lavar; a la de en medio la mandó a fregar, ya la más chica la mandó a por agua. y para que volvieran pronto, les dijo: En cuantito volváis, os dejo que bajéis a la bodega a comer pan y miel. 

          Pues volvió primero la más chica y dice: Abuela, que ya estoy aquí.

          Bueno, pues baja a la bodega a comer pan y miel.

          Pero al entrar en la bodega, estaba allí el tragaldabas, que cantó así: Pequeña, por pequeña, no vengas atr4cá, que soy el tragaldabas y te voy a tragar.

          Pero la niña no hizo caso y entró en la bodega. Al momento el tragaldabas hace ¡aum!, y se la tragó viva.

          Volvió la de fregar y dice: Abuela, que ya estoy aquí.

          Está bien, hija, ya puedes bajar a la bodega a comer pan y miel, que si no tu hermana se lo come todo. Entró la de en medio en la bodega y otra vez cantó el tragaldabas: Mediana, por mediana, no vengas acá, que soy el tragaldabas y te voy a tragar. tr5

          Pero tampoco la mediana hizo caso y entró. Al momento el ragaldabas hace ¡aum!, y se la tragó viva. 

          Volvió la de lavar y dice: Abuela, que ya estoy aquí.

          Está bien, hija, ya puedes bajar a la bodega a comer pan y miel, que si no tus hermanas se lo comen todo. Entró la mayor en la bodega y cantó otra vez el tragaldabas: Mayor, por mayor, no vengas acá, que soy el tragaldabas y te voy a tragar.

         tr6 Pero la mayor, tampoco hizo caso y se atrevió a entrar. Y el tragaldabas también hizo ¡aum!, y se la trago viva.

          Como tardaban mucho, dice la abuela: iAy!, ¿por qué tardarán tanto mis nietecitas?. Y bajó a la bodega a ver que pasaba. Al entrar, cantó el tragaldabas: Abuela, por abuela, no vengas acá, que soy el tragaldabas y te voy a tragar.

          La abuela, que ya sabía quién era el tragaldabas, tuvo miedo y no entró. Volvió arriba y se puso a llorar en la puerta de su casa. A esto que pasó por allí un carretero y le dice: ¿Por qué llora usted, abutr7ela? Y la abuela contestó: iAy, señor! ¡Que en la bodega está el tragaldabas y se ha tragado a mis tres nietecitas!.

          Pues no se apure usted, que ya verá cómo yo se las traigo a las tres. Bajó el hombre a la bodega y el tragaldabas cantó otra vez: Carretero, por carretero, no vengas acá, que soy el tragaldabas y te voy a tragar.

          Pero el carretero no hizo caso y entró. Al momento hace el tragaldabas ¡aum!, y se lo tragó vivo.

   tr8        Cuando vio que no volvía, la abuela se puso otra vez a llorar en la puerta, ya esto que pasó una hormiguita: Abuela, ¿qué tiene usted que llora tanto?. iAy, hormiguita, si tú supieras! Tres nietecitas que tengo bajaron a la bodega y se las ha tragado el tragaldabas. Y a un hombre que quiso ayudarme, también.

          A ese tragaldabas no le tengo yo miedo -dijo la hormiguita-. Ahora mismo bajo y se va a enterar. Así que bajó la hormiguita a la bodega y cantó el tragaldabas: Hormiga, por hormiga, no vengas acá, que soy el tragaltr9dabas y te voy a tragar. y le dice la otra: Yo soy la hormiguita de mi hormigal, que te pego un mordisco y te hago bailar. 

          Dio un salto y se le puso en el culo. Y allí le empezó a picar, hasta que el tragaldabas lo abrió tanto, que salieron las tres hermanas y el carretero, todos bailando. Subieron muy contentos donde estaba la abuela y ésta dice: iAy, hormiguita! ¿Con qué te podremos ptr11agar? ¿Con una talega de trigo?

          Y dice la hormiguita: No cabe tanto en mtr12i taleguillo, ni muele tanto mi molinillo. Dice la abuela: ¿Con media talega? Dice la hormiga: No cabe tanto en mi taleguillo, ni muele tanto mi molinillo. Dice la abuela: ¿Con doce granos? Dice la hormiguita: No cabe tanto en mi taleguillo, ni muele tanto mi molinillo. Dice la abuela: ¡Con un grano!. Y dice la hormiguita: Sí cabe tanto en mi taleguillo, sí muele tanto mi molinillo mi taleguillo.

¡Sí muele tanto!. 

Imágenes tomadas del colegio rural agrupado Via de la plata

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SER POSITIVOS ++ ++ ++

          El negativo es: siempre una parte del problema. El positivo es: siempre una parte de la solución.  El negativo: siempre tiene una excusa. El positivo: siempre tiene un proyecto…

El negativo es: siempre una parte del problema.      – – – – – – –

El positivo es: siempre una parte de la solución. + + + + + + +

El negativo: siempre tiene una excusa. – – – – – – – – – –

El positivo: siempre tiene un proyecto. + + + + + + + + +

El negativo dice: ese no es mi trabajo. – – – – – – – – – –

El positivo dice: permíteme hacerlo por ti.  + + + + + + + +

El negativo ve un problema: en cada respuesta. – – – – – – – –

El positivo ve una solución: en cada problema.  + + + + + + +

El negativo ve siempre oscuridad: en medio de la luz.  – – – – – –

El positivo ve siempre luz: en medio de la oscuridad.+ + + + + +

El negativo dice: puede ser posible pero es muy difícil.  – – – – – –

El positivo dice: puede ser muy difícil pero es posible.+ + + + + +

El negativo: acepta su destino.    – – – – – – – – – – – –

El positivo: construye su destino.   + + + + + + + + + +

El negativo: complica lo posible. – – – – – – – – – – – –

El positivo: simplifica lo complejo.   + + + + + + + + + +

El negativo: se concentra en no fracasar.    – – – – – – – – – 

El positivo: se concentra en ganar.  + + + + + + + + + +

El negativo: nunca gana– – – – – – – – – – – – –

El positivo: nunca pierde.   + + + + + + + + + + + +

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EL NIÑO QUE MOJA LA CAMA

La princesa Mojapijamas.- Eva todavía se hace pis en la cama. No se lo ha contado a nadie, porque le da vergüenza, y no es todas las noches. Hay días en que la cama esta seca, otros en que esta solo un poco mojada, y otros en los que amanece inundada. Por dibujo20castillo20caspeeso su mama la llevó al medico. Este dijo que enferma no estaba. Nadie puede explicarle por que le ocurre esto. Hasta que un día, en el cole, la señorita les cuenta un cuento.

Erase una vez un rey, una reina y una princesa que vivían en un hermoso palacio. La princesa era una niña muy bonita, con rizos de oro. Todos la mimaban, y la corte entera estaba pendiente de ella. Pero eso se acabo de golpe el día en que nació el príncipe. Desde ese momento ya casi nadie hacia caso de la princesa, y todo el mundo estaba pendiente del culito de Su Alteza el príncipe cuando ensuprincesa (1)ciaba los pañales.

La princesa no quería mucho al hermanito. Tenia celos de el. Una noche, soñó que era un bebe como el príncipe, que la mecían en la cuna, que le daban el biberón y que le hacían carantoñas.  Cuando despertó, tenia la cama mojada. ¡La noticia causó sensación! La camarera lo dijo a la dama de honor; la dama de honor, al paje; el paje, al lacayo; el lacayo, al ministro; el ministro, al rey, y el rey a la reina. Todos acudieron rápidamente a la habitación de la princesa. ¡Una princesa que moja la cama! Al principio, a la princesa le daba mucha vergüenza, pero después empezó a gustarle volver a ser el centro de atención de todo el palacio. Hacia ya varias noches que ocurría lo mismo. La reina estaba muy preocupada. «¿No estará enferma la princesa?», preguntó al rey. Como la princesa no deja de mojar las sábanas de seda, los reyes mandaron llamar al medico de la corte, pero este no encontró ninguna enfermedad.

Entonces el rey y la reina empezaron arey y reina enfadarse con su princesa. Le daban sermones y recomendaciones y hasta le gritaban, pero de nada servía. Al final se cansaron de hablar, se resignaron y dejaron de preocuparse. También los cortesanos se acostumbraron a que su princesa mojara la cama. De vez en cuando, se oía decir a alguien: «Una princesa que se hace pis en la cama es lo nunca visto. ¡Qué vergüenza!».

La princesa, que al principio se alegraba de llamar tanto la atención, ahora estaba cada vez más triste. Le disgustaba esa estúpida cosa, y trataba de enmendarse, pero no podía. Un día oyó casualmente a un mozo de cuadra descarado que la llamaba «princesa Mojapijamas». Esto ya pasaba de la raya. «Todo el palacio se burla de mí. Ya nadie dice: "Mira, ahí va la princesa Cabellos de Oro". Ya nunca conseguiré dormir en una cama seca. Será mejor que me vaya.» Y decidió marcharse de palacio. En realidad, esto eprincessbyflorra una tontería. Pensaba con despecho: «De todos modos, mis padres quieren mas al príncipe. No me echaran de menos». Pero en esto se equivocaba. Porque, aunque el rey y la reina ya no tuvieran tanto tiempo para la princesa, la querían muchísimo. La princesa se fue andando por el bosque hasta que ya No supo dónde estaba. Ahora se arrepentía de haberse marchado, pero ya no sabia volver a palacio. Y suspiraba: «¡Ah, como me gustaría oír ahora la dulce voz de la reina y la voz ronca del rey!». Cansada, se tendió en un lecho de musgo y se quedó dormida.

Para saber lo que le pasara a la princesa, debes tener paciencia. Porque en el cuento hay un personaje al que todavía no conoces.

No muy lejos del palacio, vivía el pequeño Pedro. Pedro quería mucho a sus papas y sabia que ellos también le querían. Pero estaba triste porque tenían muy poco tiempo para él. Un día Pedro se puso enfermo. Tenia una inflamación de la vejiga. Su madre estaba muy preocupada. Le preparo una tisana de unas hierbas especiales y le puso una bolsa de agua caliente en la barriga. Esto calmo mucho a Pedro. La inflamación se curo pronto, pero, por desgracia, desde que había estado enfermo, Pedro mojaba la cama. La madre bosquepensó que quizás fuera por la tisana que le preparaba, y dejo de dársela. Pero fue inútil. El medico dijo Que Pedro ya estaba curado del todo, y pronto la madre empezó a perder la paciencia y a protestar: «Por si no tenía bastante trabajo, ahora todos los días he de lavar la ropa de la cama por tu culpa». Una mañana, cuando su madre se marchó, enfadada por haber encontrado otra vez mojada la cama, Pedro se dijo con amargura: «No es culpa MIA. ¡No lo hago adrede! Tampoco a mí me gusta. Me marchare de casa, y así mi madre dejara de quejarse del mucho trabajo que tiene». Dicho y hecho: Pedro se fue de casa.

Andando, llegó a un bosque, que era el mismo en el que se había extraviado la princesa. A Pedro ya se le había pasado el enfado. Muy triste, se decía: «¡Cómo me arrepiento de haber obrado tan irreflexivamente! ¿Qué hará ahora mi madre? Con lo que ella me quiere». Iba tan ensimismado que no miraba donde ponía los pies y, ¡ zas!, a punto estuvo de caerse de narices. «Vaya, ¿esto que es? -se pregunto sorprendido-. No puede ser un animal del bosque. ¡ Sí es una niña! ¡ Y que sucia está!perdro y princesa ¿ Qué hace sola en el bosque una niña? ¿Le habrá pasado algo?» No se atrevía a despertarla. Pero justo en ese: momento un escarabajito paso por la nariz de la princesa haciéndola estornudar y despertarse; La princesa se alegró mucho de encontrar a un ser humano y, mas, a un niño de su misma edad. Ya empezaba a sentirse sola. A la princesa le gusto Pedro, y a Pedro le gusto la princesa. Los dos gritaron a la vez: «¿Qué haces solo en el bosque?». Entonces se rieron y enseguida se hicieron amigos. La princesa contó su historia a Pedro. Cuando el se entero de que era una princesa de verdad, no se lo podía creer: «Hermosa como una princesa lo es, pero tan sucia… ¡No; tan sucia no puede ser una princesa!».

Pedro se asombro mucho cuando se entero de por que se había marchado la princesa de palacio. A los dos nos ocurre lo mismo y yo que creí que era el único. La princesa lo siguió, extasiada por el olor. Pero el prado solo había unas molestas florecillas silvestres. “¿Esto es lo que huele tan bien? ¡Pues deben de ser una flores muy especiales! – exclamaron los niños. Empezó a soplar una brisa suave. Las flores movieron  las cabecitas y comenzaron a cantar con voces muy finas:

Al que tiene problemillas ayudan estas flaquecillas.

Cada noche te enseñaran las flores un mágico refrán.

Gracias a él, por la mañanita, tu cama estará sequita.

Cuando despiertes sin humedad un pétalo de la flor podrás arrancar

y su buen olor te dará una gran felicidad.

Dejo de soplar el viento, y las flores volvieron a quedarse quietas y calladas. -Pero ¿tu has oído eso? ¿O lo he soñado? -pregunto la princesa a Pedro-. Las flores cantaban. Imagina, Pedro, van a ayudarnos. Solo tenemos que creerlo firmemente. Ven, vamos a coger una flor mágica. -¡Hurra! -grito Pedro-. ¡Se acabó eso de mojar la2004-01-20-2004-01-16-2004-01-15-lotus-orig cama! Ahora va en serio. Basta con recitar la  formula mágica al acostarnos. Pero ¿cual es la formula? No lo sabemos. ¡Qué lata! -Me parece que las flores han querido decir que ya la descubriríamos -contesto la princesa, para consolarlo-. Espera a que lleguemos a casa. Démonos prisa, busquemos el camino. Estoy deseando probar esta flor mágica y perfumada. Seguro que no vuelvo a hacer pis en la cama. Mis padres estarían contentos.

Al poco rato, los niños llegaron al lindero del bosque. En el camino había dos letreros. Uno señalaba hacia la derecha: A PALACIO, y el otro, hacia la izquierda: A LA CIUDAD. ¡Ah! tenían que despedirse. -Pedro, eres un buen amigo. Tenemos que vernos a menudo. Además, quiero saber a quien le hace efecto la formula mágica mas pronto. Adiós, no quiero perder tiempo. ¡Estoy deseando llegar a casa!.

Y la princesa se alejó a toda prisa, subiendo por el camino de la derecha. Pedro se quedó saludándola durante mucho rato y luego bajo por el camino de la izquierda.

En casa de Pedro y en palacio hubo gran alegría. Los dos niños sintieron remordimientos al darse cuenta del miedo y la angustia que hablan causado a sus padres.

Cuando 1os niños, cansados, se fueron a la cama, la habitación se lleno del exquisito perfume de la flor. De pronto, supieron cual era la formula: Flor mágica, haz el favor de que la cama no moje yo. Estuvieron repitiéndola hasta que se quedaron dormidos. A la mañana siguiente, la princesa descubrió que la cama estaba seca. Todas las noches decía la formula mágica, y si por la mañana estaba seca la cama, arrancaba un pétalo de la f1or, y la habitación se llenaba de un delicado aroma. Cada vez eran mas los días que la cama estaba seca, y la princesita se sentía muy contenta.

AI fin ya no quedaron mas pétalos que arrancar, y el perfume se fue desvaneciendo poco a poco. Pero ahora ya no hacía falta la f1or mágica. La princesa mantenía seca la cama sin ayuda. El rey y la reina y toda la corte estaban muy orgullosos de la princesa a. Yen palacio nadie volvi6 a llamarla «princesa Mojapijamas».DSC06158

Lo mismo le ocurri6 a Pedro. AI principio, también el decía todas las noches con VOZ fuerte y clara la formula mágica. Cuando amanecía con la cama seca, el y su madre arrancaban un pétalo oloroso. Si una noche volvía a mojar la cama, cosa que, naturalmente, al principio ocurría de vez en cuando, la madre ya no se enfadaba, porque sabia que de ahora en adelante las cosas irían cada vez mejor. Estaba muy contenta el día que Pedro conseguía no mojar la cama, y le demostraba claramente lo mucho que se alegraba.

Al cabo de tres o cuatro semanas, también el habla arrancado todos los pétalos. -Pero ya no los necesitaba. La princesa y Pedro siguieron manteniendo la cama seca.

REFLEXIONES

En el Caso de la princesa, la enuresis se debe tanto a la brusca perdida de atención, que ahora se concentra en el niño, como al aprendizaje del modelo: ella ve que cada vez que hay que cambiar los pañales al niño se arma mucho revuelo. Y los padres y los criados cometen un grave error: la princesa a vuelve a ser centro de atenci6n, todos se fijan en el hecho de que moja la cama, pero nadie se pregunta por qué.

En el caso de Pedro, la causa es la falta de ternura y de atenci6n: la madre, agobiada de trabajo, no puede brindárselas en la medida necesaria. Durante su enfermedad, Pedro recibe todo lo que él había deseado y, después de curarse, asocia el hecho de mojar la cama a una experiencia grata.

Naturalmente, los niños no recurren conscientemente a la enuresis como un medio para conseguir un fin. En muchos casos, es una respuesta automática asociada a la obtención de atención, tanto positiva como negativa. Si su hijo empieza a mojar la cama y el pediatra les confirma que la causa no es fisiológica, traten de averiguar ante todo: -¿Qué problemas podría tener el niño? ¿Cómo reaccionan ustedes a la enuresis? -¿Con qué frecuencia moja la cama? -¿Qué tamaño tiene la zona mojada? -¿Qué ha ocurrido la víspera?

ENEURESIS (CUENTO TERAPÉUTICO ) LO QUE DEBEN HACER LOS PADRES

Una vez descubierto el problema del niño/a, este necesitará ante todo su ayuda, es decir : charla, juegos, toda clase de atención positiva, pero no como reacción inmediata al hecho de que se haya hecho pis en la cama. Podrían motivar al niño/a, por ejemplo, de esta manera: eneuresis-nocturna

“Estoy convencido/a de que tu preferirías tener la cama seca. Seguramente, debe de ser muy incómodo estar tan mojado. Entre todos, podríamos tratar de que, al igual que los niños del cuento, consiguieras mantener la cama seca. ¿Te gustaría que dibujáramos una f1or mágica? Por la noche, al acostarte, lo mismo que la princesa y que Pedro, debe pensar en la formula mágica. Si la fórmula da resultado, por la mañana dibujaremos el primer pétalo de la "flor mágica" de un color bien bonito”.

Naturalmente, puede ocurrir que la fórmula no funcione de forma inmediata. Eso no importa. No hablaremos de ello y cambiaremos las sábanas en un periquete. Si la repites todas las noches antes de dormirte, es seguro que pronto te ayudará. También consideraremos un éxito que la zona mojada sea más pequeña que de costumbre. Entonces podrás dibujar una hojita verde en el tallo de la "flor mágica". Cada vez que pintes algo, un pétalo o una hoja, lo enseñaremos a toda la familia. ¡Lo que nos vamos a alegrar! . Por pequeño que sea el éxito, hay que dedicar al niño mucha atención, infundirle confianza en el buen resultado y estimularlo. ¡No hay que hacer caso de los fracasos! La «fórmula mágica» aumenta la confianza en un éxito rápido. El cerebro infantil almacena la información «seco» de forma que incluso en el sueño más profundo es eficaz.

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